NOTA SOBRE LA BATALLA DE TRAFALGAR

por Jesús García del Valle y Gómez

Saturday, November 26, 2005

Hace ya más de 40 años, el entonces director de producción del fabricante de automóviles Rover, Bernard Jackman me regaló con motivo de mi cumpleaños una fotocopia del periódico “TIMES” de Londres del jueves 7 de noviembre de 1805, con una referencia al número extraordinario de la gaceta oficial, “The London Gazette” del día anterior. Mr. Jackman, aficionado a los documentos antiguos, poseía un ejemplar del periódico citado.

El “TIMES”, hace ahora 200 años, daba cuenta de la victoria de Trafalgar lograda por la armada británica y la muerte de su almirante lord Nelson. Comienza anunciando que en el teatro real “Covent Garden” habrá una exhibición sobre el triunfal combate naval, después de la representación de la más famosa obra del dramaturgo inglés del siglo XVII Thomas Flatman: “Venice Preserved” (Venecia salvada).

En el editorial sobre el combate el periódico califica la batalla como la más decisiva victoria jamás conseguida por la destreza y bravura británicas. Considera, sin embargo, que la pérdida del almirante Nelson ha sido un precio excesivo por la captura o destrucción de 20 navíos franceses y españoles. Precio que, de alguna forma, ha apagado el entusiasmo público que siempre han despertado las victorias navales. Luego da algunos detalles sobre la muerte del más “grande de los almirantes que manejaron el poderío naval británico”, entre otras cosas dice que el disparo que recibió partió de las cofas del Santísima Trinidad, (aunque hoy sabemos que partió del Redoutable) y que, en su fallecimiento, mostró signos de entereza y piadosa resignación con la voluntad de la Divina Providencia, mientras enviaba una nota al almirante Collingwood, segundo en el mando de la flota británica, dando noticia de su herida y pidiendo que tomase el mando de la acción emprendida. Momentos antes de morir, Nelson pidió a su capitán de bandera Hardy que sus restos fuesen enterrados en suelo británico, donde hubiese deseado exhalar su último suspiro.

Señala luego el “TIMES” que los españoles y franceses pelearon con gran bravura y la importancia del resultado de la batalla al evitar que la escuadra combinada, que partió de Cádiz se hubiese unido a los navíos españoles de Cartagena para formar un conjunto de 40 velas que hubiesen dominado el Mediterráneo. A esta fuerza habría que añadir los escuadrones de Tolón y Rochefort. Dice luego que el teniente Lapenotiere, comandante de la goleta Pickle y que portaba los partes de Collingwood, había llegado al almirantazgo a la una y cuarto de la madrugada del 6 de noviembre y que lord Barham, (el almirante Charles Middleton), se llegó al almirantazgo para estudiar los dichos partes hasta las cinco de la mañana cuando se envió un comunicado a Su Majestad en Windsor. El almirantazgo ha aprobado la conducta del almirante Collingwood y le ha nombrado comandante jefe de la flota del Mediterráneo con los mismos poderes que tenía Nelson.

Sigue después un poema de cuatro estrofas en honor de Nelson y Collingwood y los partes de bajas de la flota británica con un total de 719 que, más tarde, Cesáreo Fernández Duro ha cifrado en 1690. Finalmente una sección dedicada a los últimos momentos de lord Nelson donde, entre otros detalles cuenta que, ya herido de muerte, ordenó tesar un guardín del timón y que preguntó al ver caer por un costado a un hombre partido por la mitad si era su secretario Mr. Scott, como así fue.

A continuación copia la edición extraordinaria de la “London Gazette del miércoles 6 de noviembre donde el Almirantazgo británico da cuenta y transcribe los partes de la batalla y del temporal que siguió después del almirante Collingwood, fechados los días 22 y 24 de octubre respectivamente. En el primer parte explica como el ataque británico se hizo en dos columnas, según órdenes previamente dadas por lord Nelson para “evitar los inconvenientes y retrasos de formar una línea de batalla de la forma usual”. Dice después: “El conflicto fue severo; los buques enemigos lucharon con una bravura altamente honorable para sus oficiales; pero el ataque que soportaron fue irresistible”. Terminado el combate, los ingleses se apoderaron de 19 navíos de línea, entre ellos tres de primera clase, además de la voladura del 74 cañones francés Aquiles. Sigue después la composición de las dos columnas de ataque británicas y la orden de Collingwood, del 22 de octubre, a los capitanes y comandantes para que felicitasen a sus dotaciones por su comportamiento y se celebrase un día de acción de gracias. Esta fecha no se fijó porque la escuadra se dispersó por el temporal, cuyos efectos y acciones se detallan en el segundo parte.

Terminada la trascripción de la “London Gazette, el periódico da la noticia de la celebración de la batalla en el teatro real “Covent Garden” en la noche del día 6 de noviembre y terminada la representación de la comedia “She Would and She Would not”; (obra de Elizabeth Berkeley lady Craven), donde en un soberbio escenario con el retrato de lord Nelson el primer actor Mr. Taylor y el coro entonaron el “Rule Britannia” con verso adicional de dicho actor en honor a Nelson. Termina, finalmente con noticias de la Corte y de la Compañía de las Indias Orientales, incluida la descarga de un “fue da joie” por la milicia de Su Majestad que se ejercitaba en el parque de Windsor.

Madrid, 7 de noviembre de 2005

Jesús García del Valle y Gómez